22 octubre 2009

La Oktoberfest de Alemania y su historia

La tradiciónal celebración de la Oktoberfest de Múnich tiene su origen en la boda del príncipe Luís de Baviera con la princesa Teresa de Sachsen-Hildburghau­sen el 12 de octubre de 1810, justo cuatro años después de la proclamación del reino de Bavie­ra. El príncipe, más tarde el rey Luís I de Baviera, pasaría a la historia por la amplia remodela­ción arquitectónica de Múnich que llevó acabo. Los festejos nupciales duraron cinco largos días, en honor a la dinas­tía del joven reino. Hubo desfiles de tiradores de la Guardia Nacional y de asociaci­ones de tiro, música, comida y bebida. Una enorme calebración a bombo y platillo que revitalizó la ciudad de Múnich. Así fueron invitados los ciudadanos de la capital y ciudad residencial de Múnich a la ya entonces denominada "fiesta popular". Los feste­jos también fueron celebrados como fiesta nacional en toda Baviera, lo que condujo a la consolidación de los lazos existentes entre las entonces regiones bávaras Altbay­ern, Franken, Schwaben y la Pfalz.

Como cierre de los festejos, después de la cele­bración nupcial, tuvo lugar una carrera de caba­llos en la pradera que entonces se extendía fren­te a las puertas de la ciudad. La carrera fue orga­nizada por la alta burguesía de Múnich y por su­puesto la familia real estuvo presente. En honor de la novia se bautizó dicha pradera "Theresien-Wiese" ("Pradera de Teresa"). Desde entonces, el lugar donde se celebra la Oktoberfest sigue lla­mándose y sigue siendo la "Theresienwiese". 

Ya entonces se decidió celebrar la carrera de caballos todos los años por la misma fe­cha, lo que dió lugar a la tradicional conmemoración de la "Fiesta de Octubre".

En los primeros años después de la boda real se hizo coincidir la Feria Agrícola y Ganadera con la carrera de caballos. Esta feria consolidó al sector agrario y ganadero como el más importante de la economía bávara. Pero mientras la Fiesta Agrí­cola y Ganadera ("Zentrallandwirtschaftsfest") si­gue celebrándose cada cuatro años junto con la Fiesta de Octubre, en la zona sur de la Theresien­wiese, la carrera de caballos se suprimió despu­és de 1938 por razones técnicas de organización.

Al principio la oferta general de entretenimiento era más bien escasa y todavía no ha­bía cerveza en la Oktoberfest, pero eso pronto cambiaría. En 1818 Anton Gruber con­siguió la primera licencia para vender comida y despachar cerveza. También ese año, el primer carrusel, dos columpios y un puesto de tiro de pichón amenizaron por primera vez la Wiesn. Fue al año siguiente cuando el Consejo Municipal de la ciudad decretó, a partir de ese momento, la celebración anual de la Oktoberfest.

Las tres últimas décadas del siglo XIX estuvieron marcadas por la incesante aparición de nuevas atracciones en la Oktoberfest.
De 1869 data la primera función del teatro de ma­gia "Original-Zauber-Spezialitäten-Theater", de Michael August Schichtel. Con las famosas pala­bras "Auf geht´s beim Schichtl" invitaba papá (Jo­hann) Schichtl desde 1871 a los visitantes de la Wiesn a pasar a su "representación de gala con hasta ahora desconocidas sensaciones".

En 1870 y 1873 no se celebró la Oktoberfest. En el primer caso fue debido a la guerra franco-ale­mana (1870-71); en el segundo, el motivo fue una epidemia de cólera.

En 1879 Steyrer Hans fundó el desfile de los "ta­berneros". Ese mismo año tuvo lugar, como at­racción especial, la exhibición de una tribu africa­na. Al año siguiente, alrededor de 400 tabernas y puestos de feria fueron iluminados con luz eléctri­ca por primera vez.

Desde 1892 se sirve la cerveza en las todavía hoy utilizadas jarras de vidrio, que sustituyeron a las tradicionales jarras de barro. En 1896 se vier­on en la Oktoberfest las primeras grandes “car­pas” de cerveza. Ya entonces los dueños de las carpas se asociaron con las grandes cerveceras para trabajar conjuntamente en la Oktoberfest.

Hoy la Oktoberfest es con diferencia la fiesta po­pular más grande del mundo. Más de seis millo­nes de visitantes de todas partes del planeta van cada año a la Wiesn. Con ello ha pasado de ser "La Fiesta para toda Baviera" a ser una fiesta de carácter mundial, un lugar de encuentro univer­sal. En 1986 se alcanzó la cifra, hasta hoy no su­perada, de siete millones de huéspedes. Sin em­bargo la Wiesn no es sólo un gran acontecimien­to de rango internacional sino también la Fiesta para los ciudadanos de Múnich. Con todo ello la Oktoberfest, siempre abierta a nue­vos progresos, ha consolidado las raíces de su tradición con la alta tecnología de las más modernas atracciones.

fuente: http://www.oktoberfest-tv.de

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